• Nessi Benarroch

Disfruta del proceso. La magia, se esconde en el.

Recuerdo de pequeña ver a mi madre darle vida a un montón de arcilla vieja y húmeda, y quedarme observándola viendo cómo giro tras giro, ese montón de tierra cobraba vida de entre sus dedos. Recuerdo ese maravilloso olor, que para mí la representaba. Ese olor a tierra mojada. Recuerdo por momentos como se frustraba.


No siempre lograba esculpir lo que en su mente había imaginado, pero no por ello abandonaba. Al día siguiente volvía y empezaba otra vez de cero. Garabateaba en un papel arrugado y manchado de arcilla seca aquellas ideas nuevas que asomaban por su mente... y lo intentaba de nuevo con las mismas ganas que al principio.


Cuando acababa una pieza, que había estado esculpiendo, puliendo y mimando durante semanas, los ojos le brillaban. Y le gustaba que me sentase a su lado para explicarme lo que escondía cada una de esas curvas. Sin duda eran esculturas repletas de vida, amor e historias.



Gracias a ella me enamoré a muy temprana edad de ese proceso creativo, tan bonito y tedioso a la vez. Del camino que el artista debe recorrer. De esas ideas que inundan la mente cuando estas relajado, de los momentos de euforia y de los momentos de desgaste. Que una parte no puede vivir sin la otra. Que todo debe coexistir bajo el mismo techo, para lograr algo bonito. Gracias a ella aprendí a amar el proceso tanto o más que la pieza final. Y sobretodo confiar que tarde o temprano la frustración dará paso a algo inesperado, a veces casualidad a veces intencionado, pero hermoso, sí, si confías, algo brutalmente hermoso.

Era entonces, cuando aún no me importaba de qué color llevaba los calcetines o si iba peinada o no decentemente. Cuando solamente creaba para satisfacer mi curiosidad, para relajarme. Y también para divertirme. Igual desaparecía durante días escondida bajo blocks, dibujos, pinturas y fotografías... bajo latas, cajas, telas y tijeras, bajo todo aquello que me pudiera servir para representar mis curiosos y creativos pensamientos. Hacia tiempo que no lograba crear así, con tanta ilusión, hasta hace un par de años. Evocando su esencia, últimamente me acuerdo especialmente de ella. Al acabar este vídeo que tan feliz me ha hecho, por todo aquello que representa. El resultado final me gusta, si, mucho, pero lo que me está apasionando más aún, es el proceso. De grabar un centenar de clips, a crear una pieza final hay muchos, muchísimos pasos y decisiones que tomar. Son esos pasos los que me hacen rebosar de alegría, de nervios, de emoción. Pasos que a veces me desquician, y por momentos me frustran. Aguantar y seguir en ese momento es lo que te hace crecer como creativo, como artista. Ese hueco, ese salto, esa pelea interna, también debes saber disfrutarla. Sin todo eso no habría nada. Y sin mi madre, no habría logrado entender algo tan importante. Porque por mucho que te lo cuenten con palabras en un libro, tienes que haberlo vivido para darte realmente cuenta, como todo en general, ¿verdad? 

Nos "vemos" pronto. Un fuerte abrazo, Nessi.

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