• Nessi Benarroch

Por qué les digo a mis niñas que se quieran mucho.





Todas las noches, antes de dormirlas, Elia aún es pequeña, pero aún así, me gusta abrazarlas fuerte y decirles cuánto las quiero. Luego sigo y les digo que se quieran ellas mucho. Pero mucho, mucho. Sabiendo ser honestos y si algo han hecho mal ese día, que se paren y se digan: "esto no está bien, mañana probaré a hacerlo de esta otra manera". Pero que aprendan a quererse, y no depender de nadie para que eso ocurra.




Le hablamos mucho a los niños de que deben respetar a su familia, a sus amigos, y a todo aquel con el que se cruce, fundamental y muy importante, pero igual no hacemos suficiente incapié en lo mucho que deben respetarse a si mismos. Que ellos son lo más importante dentro de su entorno.

Si ellas no están bien, poco podrán hacer por otros.

Olivia, ya con cuatro años y medio, a veces vuelve a casa triste diciéndome que algún niño/a le ha dicho que es un bebé por llorar mucho, o que le han apuntado con el dedo y tachado de "patosa", ya sabéis, esas cosas "de niños" a las cuales no damos importancia, pero creo que es importante parar y sentarte con ellos desde muy pequeños, escucharles y compartir juntos estas no muy placenteras nuevas experiencias, hablándoles de la manera que necesiten según la edad.


De pequeña, sufrí mucho en el colegio (y en casa) y de mi niñez me he traído muchas creencias limitadoras. Algunas me han costado años poder quitármelas de encima, otras sigo interesada en entenderlas y mandarlas a que se pierdan en un paseo bien largo. Y aunque mi madre haya estado ahí para mi en muchas ocasiones, lo hizo lo mejor que supo y pudo. Mi casa no fué nunca un remanso de paz. Sin entrar en mucho detalle, te puedo contar que mi educación emocional se veía constantemente afectada por presión, una presión creada por mi padre, que hacía difícil el diálogo y el apoyo a niveles más profundos. Nunca me atreví a pedir ayuda de ningún tipo. En mi casa, el amor se basaba en maltratar psicológicamente, poseer al más débil, y por supuesto el respeto... pasó a niveles que francamente nunca conocí. Os podéis imaginar dónde quedaba el "aprende a quererte mucho y respetarte".


A raíz de todo eso, he necesitado a lo largo de mi vida, que la gente me quisiera, para poder sentir que yo valía la pena. Como si de una dependencia se tratase, (típico en maltratos psicológicos), si no me lo dicen, no existe. Y sé de muchos escritos que abogan por decir que es mejor no decirles nada a los niños, que luego se les puede subir a la cabeza , pero mi experiencia me grita lo contrario.



Mi madre lo intentaba, pero por las circunstancias, lo hacía llena de miedo, y en el fondo, era eso lo que me transmitía. Por supuesto, de todo esto te vas dando cuenta cuanto te alejas del ruido y creces lo suficiente como para entenderlo.


Y hoy lo veo por el lado positivo. Ahora entiendo el valor que tiene comunicarlo.

Hacerles ver que valorarse a uno mismo es importante. Recalcar diariamente, como si se tratase casi de un ritual, los rasgos de su personalidad que les resulten más bonitos o más les gusten de una misma, cada día.


No se trata de alimentar al ego, sino de aprender a creer en una misma, partiendo del amor propio, saber que podemos ser independientes, emocionalmente, no sólo económicamente. Algo muy importante en este mundo tan dependiente. Enseñándole a su vez, que no necesita gustarle a todo el mundo. Que eso es imposible.


Por eso, cada noche, les diré que las quiero y les diré que se quieran mucho. Y a veces, me preguntarán por qué, y entonces aprovecharé para decirles la lista de cosas por las que desde el punto de vista de mis ojos, deben hacerlo, sin dudarlo un segundo.


Aprovecho para compartir con vosotras un libro, que imagino que si tenéis niñas, habréis leído ya, si no, merece la pena comprarlo y tenerlo a mano, para leerlo y releerlo, porque es oro. "Cómo educar en el feminismo" de Chimamanda Ngozi Adichie. Un tesoro a tener en la mesilla de noche, y a enseñarles a las niñas de la casa, tan pronto puedan leer.


Gracias por estar aquí, leyendo estas palabras.


Besos y abrazos.


Nessi.




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