Diario 

En este espacio compartiré contigo todo aquello que descubra. Hablaré de  creatividad, de emprendimiento y de maternidad. Y de vídeo y maneras de conservar los recuerdos familiares. Compartiré contigo trucos sobre cómo hacer vídeos con el móvil, y también con cámaras DSLR, te hablaré de temas audiovisuales y compartiré mis sesiones de vídeo familiar. 

Cuando Afaf me contactó para reservar una sesión de video familiar, no hacía más que decirme que le encantaban mis videos, que quería uno como esos con su familia, pero que no se veía delante de la cámara. Que le daba muchísima vergüenza y que no sabría si iba a "hacerlo bien" durante la sesión.


En ese momento me quedé en blanco... ¿hacerlo bien? En mi cabeza no cabe la idea de hacerlo mal si estás con tus hijos siendo tu misma y pasando un buen rato, pero al momento entendí como se podía sentir y le expliqué que delante de mi cámara lo único que debes hacer es relajarte y divertirte con los tuyos, despreocupándote de todo lo demás. Ya lo he dicho en alguna que otra ocasión, en mis reportajes de vídeo familiar, está prohibido el posado, o al menos puedes estar tranquila que yo no te lo pediré...


Me explicó que lo que ella quería, sobre todo, era que capturara la relación que tienen Sophie y su padre. Una relación muy especial, un amor muy fuerte, que tuve la suerte de poder ver. Y esto es de las cosas que más me gustan de mi trabajo, conocer otras familiar, otras formas de criar, otras formas de relacionarse con los hijos... aunque a veces hay cosas que en mi casa haría de otro modo, siempre aprendo algo nuevo al pasar tiempo con otras familias.


Llegué a su casa y me encontré con Sophie, tan divertida, queriendo enseñarme todos sus juguetes y cada rincón de su casa. Me regaló un trozo de chocolate, que cogió ella misma subiéndose a la encimera de la cocina, tal cual acróbata y seguidamente nos pusimos a jugar un rato tiradas en el suelo...


Mi idea con esta sesión, era entrevistar a Sophie, hacerle preguntas divertidas, para luego tener material para jugar en la post-edición del vídeo. Y así lo hicimos, pero una vez acabamos la entrevista, me sorprendió con un "...y ahora le toca a mis papás" Y yo: "wala, sí!! que buena idea, vamos!" y se unió conmigo para entrevistarles. El resultado lo podéis ver en el video final. Me ayudó a darle un giro que no esperaba y no puedo estar más feliz con el resultado final. Y por sus palabras, tras verlo ellos, me da que tampoco...



"Cuando lo ví la primera vez, no sabía muy bien qué estaba viendo... Me colapsé con tantas emociones. Lo único que sabía es que la cosa iba de amor... eso estaba claro. Muy emotivo. Muy bonito. Nos ha encantado"




Hoy me he levantado con ganas de contaros más a fondo qué es lo que hago y sobretodo por qué me he metido en este lío que tanto me apasiona.


Desde niña siempre me ha gustado tener las manos llenas de fotos. Siempre que tenía la oportunidad abría el armario de la habitación de mis padres (aún recuerdo el olor a madera vieja) donde estaban guardados todos los álbumes de nuestra familia, y me perdía en ellos, ojeando esas páginas, e imaginándome de nuevo en esa etapa de la vida, qué me estaría diciendo mi madre en aquel momento, por qué mi padre tenía ese libro en la mano, qué hacía mi hermano con corbata, metido en una bolsa de papel...


Recuerdo siempre dándole la vuelta a las fotos y si no veía fecha o comentario en ellas, corría a ver a mi madre para que me contara más sobre ellas. Me fascinaban. Y hoy más que nunca, al faltar mi madre, todos esos álbumes cobran una importancia incalculable. Crear recuerdos así, requiere de mucho tiempo y ese tiempo dedicado es también una muestra de amor hacia nosotros.


Con 12 años tuve la suerte de tener mi primera cámara analógica y siempre con ganas de perderme en largas caminatas o reunirme con la familia para aprovechar y sacar fotos... Suerte que teníamos por aquel entonces tienda de fotos, porque los revelados nos hubieran salido muy caros, ya que no me solía despegar mucho de mi cámara.


Claro que conforme uno se va haciendo mayor, entran en nuestra vida responsabilidades cada vez mayores y poco a poco fuí notando como me alejaba de la cámara, hasta que fuí madre por primera vez y la fotografía volvió a llamar a la puerta (como a muchas nos ha pasado, ¿verdad?) pero esta vez, venía de forma diferente.


Estaba en el salón de casa, con la TV puesta. Sergio estaba intentando instalar el smart TV que nos habían regalado hacía unos días. Olivia, con por aquel entonces apenas unos meses, estaba tumbada a mis pies. Intentamos poner Vimeo en marcha para comprobar la conectividad del cacharro, y por azares de la vida, tropecé sobre un canal de una tal Sílvia Pogoda; una mamá que hacía vídeos a su familia.


Cuando me quise dar cuenta, había pasado una hora. Llevaba viendo una y otra vez sus vídeos, de no más de dos minutos, repetidos uno tras otro. No podía parar de pensar en lo que esta mamá estaba creando para su hijo y lo que daría yo por tener ese recuerdo con mi madre.


Y me emocioné. Y mucho. De repente, mi mente se había quedado atrapada en esos vídeos, no podía dejar de pensar en ellos, en esa maravillosa idea, en ese insuperable regalo que esa madre estaba haciéndole a su hijo. La emoción me pudo y no me soltaba aunque pasaran los días. Decidí que quería hacer lo mismo y me puse manos a la obra.


Sin tener ni idea de lo que estaba haciendo empecé a grabar a Olivia, en casa y allí donde íbamos.


Poco a poco fuí transformando lo que veía, y lo hice a mi forma y estilo. Me dí cuenta que cuando viajábamos, era cuando más me gustaba grabar y conservar de esta manera las historias de nuestros viajes. Paralelamente, seguí grabando las aventuras de "estar por casa", que voy guardando con mucho cariño y que nos encanta de vez en cuando volver a ver todos juntos.


Cuando estoy algo plof, vuelvo a ver alguno de nuestros videos y me da un subidón haciéndome valorar la vida que tengo desde una nueva perspectiva, como si fuese desde fuera...

La enorme pasión que siento al hacer estos vídeos, junto con lo mucho que me gusta poder congelar el tiempo, ha hecho que me planteara seriamente el nuevo rumbo de mi sendero laboral. Desde que me he topado con este mundillo no he hecho otra cosa que soñar con el, despierta, dormida... a todas horas. Incluso ver una película ya no es lo mismo. Analizo cada escena que veo, volviendo un poco locos a los que tengo alrededor... ¡Anda!, ¿te has dado cuenta de este plano?, mira la luz ahora, ¿has visto como tiembla la cámara?... Mejor no vayáis ahora al cine conmigo... :)


Dedicarme a esto sería un sueño hecho realidad. Se que los sueños pueden cumplirse pero se que no va a ser nada fácil. El trabajo que requiere es duro, habrán muchos altos seguidos de muchos bajos, probablemente muy bajos, pero admiro con todo mi ser a la gente que lucha por lo que quiere y siempre soy la que anima a mis amigos y les insiste en que hay que intentarlo, cueste lo que cueste.


Dicho esto y todo lo anterior, quiero dar la oportunidad a otras familias de poder tener este valioso recuerdo, como es a sus hijos con ellos en un video familiar.

Si una imagen vale más que mil palabras, entonces ¿cuánto vale un video?

Todo esto ha estado madurando en mi cabeza durante estos años. Estoy empezando a pequeños pasos, despacito, pero con una ilusión que jamás he sentido por nada...


Al ser algo que aún no se estila, a veces cuento a mi gente y conocidos en qué me he embarcado y algunos aún no lo ven del todo. ¿Pero cómo, a ver, videos de familia?, ¿y cómo es eso?, ¿juntas videos que te mandan, hechos con el móvil?, ¿te mandan videos antiguos en VHS y tienes que adaptarlos y montarlos?... Si, preguntas así de curiosas, jeje, pero no.


Me gusta hacer la comparación de que el resultado final de una sesión de vídeo familiar, será algo así como el vídeo corto de la boda, pero vestidos cómodamente y en el calor del hogar con vuestros peques danzando alrededor. Lo que hago es coger mi cámara y meterme sigilosamente en la casa de las familias que me hayan contratado para hacer la sesión de vídeo familiar (mi padre a estas alturas se pone las manos en la cabeza, no se aún por qué...el quería que fuese arquitecta, igual es por eso...) y grabo durante una mañana o a veces puedo alternar un rato de la mañana y un rato de la tarde/noche, de un día cotidiano, sin dejar que nadie pose absolutamente nada. Todo transcurre natural, espontáneo e intento que olvidéis que estoy ahí, junto a vosotros.


El resultado, tras una cuidadosa edición, es una pieza audiovisual de unos 4 minutos (esto puede variar) donde los protagonistas sois vosotros, vuestros pequeños, y no tan pequeños. Sus voces, sus risas, vuestros juegos, costumbres del momento, etc... Un pequeño corto que atesoraréis para los años por venir.




Este vídeo es una sesión que le hice a una familia, este verano. Fue emocionante poder retratar a otra familia que no fuese la mía, y grabar sin mis niñas corriendo alrededor, fue todo un lujo que disfruté muchísimo.


A razón de querer ampliar portfolio, estoy ofreciendo durante un tiempo limitado, 2 sesiones que haré gratuitamente, para poder disponer de total libertad creativa, así como otras 2 sesiones de vídeo que ofreceré a mitad de precio. Una vez completadas estas cuatro plazas, el precio de la sesión de video familiar será a precio completo.


Si estáis interesadas/os, escribidme un e-mail o llamadme por teléfono, os enviaré un formulario con unas cuantas preguntas a completar y según las respuestas, hablamos de más detalles.


Un fuerte abrazo,


Nessi.




Hoy quiero empezar un nuevo reto. O un reto, a secas. Porque seamos sinceras; hay tiempo de sobra, ¿verdad? No se de qué nos quejamos todos los días; je, je...


Recientemente he estado leyendo y escuchando podcast que hablaban de la creatividad y hace unos días, escribí algo en el blog, que siento desde hace tiempo. Esa "nueva" incapacidad de crear, libremente, por el miedo al que dirán, por no cumplir con las expectativas ¿de quién?, eso ni lo sé. Si no haces, al menos no te puedes equivocar, ¿verdad? Pues algo así siento. Y como eso sólo se puede curar "haciendo", anoche, mientras buscaba el sueño escondido entre las sábanas, me vino a la cabeza estas ganas de empezar el reto que te voy a contar...


¿En qué consiste el reto de 80 días de creatividad?


"Que la creatividad te pille trabajando"

Como decía Picasso. Y para que eso ocurra, me he propuesto que el reto sea nada menos que 80 días de continuo, donde habrá vía libre para crear lo que se le pase a uno por la cabeza. Dibujo, collage, pintura, fotografía, video, etc...


Quiero volver a sentirme emocionada, inspirada y quitarme ese miedo de la cabeza. Lo suyo es tomárselo como lo harían los niños, como un juego. De eso se trata. De disfrutar del proceso. Y de perderle el miedo a que todo lo que uno haga, deba estar siempre terminado y perfecto para ver la luz del día. Y lo bueno de todo esto, es que se puede hacer hasta en familia. Olivia será la primera en querer ayudarme, y eso ya de por sí, me hará muy feliz.


Asi que, ya sabes, te propongo que te unas conmigo, si te pica el gusanillo creativo. No pierdes nada, más que pasar un buen rato todos los días, sola o con tus peques en casa. Que tienes 3 minutos, pues lo que salga en esos 3 minutos. Que tienes 30 minutos, hurra!! Y si un día tienes más tiempo, ni te cuento...


Iré compartiendo todos los días lo que vaya haciendo en Instagram y en stories, con el hashtag #80diasdecreatividad y ¡fliparé de alegría si te quieres unir también!



Estos retos, por momentos cuestan mucho mantenerlos al día y más aún acabarlos. Lo sé, por dejar alguno a medio hacer alguna que otra vez, pero cuando te implicas y los acabas, sientan tan bien. Te sientes de repente muy orgullosa de ti misma, aunque sea por haberte implicado en hacer algo todos los días durante algunos minutos. Es cumplir contigo misma y la recompensa es muy buena. Y uno de los secretos es imaginar eso mismo, el cómo te sentirás al finalizarlo.


¿Te animas? Siii, di que sii!! ;-)



Besos y abrazos,


Nessi.


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