Diario 

En este espacio compartiré contigo todo aquello que descubra. Hablaré de  creatividad, de emprendimiento y de maternidad. Y de vídeo y maneras de conservar los recuerdos familiares. Compartiré contigo trucos sobre cómo hacer vídeos con el móvil, y también con cámaras DSLR, te hablaré de temas audiovisuales y compartiré mis sesiones de vídeo familiar. 





"¿Qué es lo que más deseas retomar cuando todo esto pase?" Oí que me preguntaba mi amigo, a través del teléfono, el desde Nantes, yo desde mi rinconcito Malagueño.

Tras soltar mi breve respuesta, los dos suspiramos a la par.

¡Viajar! Algo que a muchos, nos da la vida. Es oxígeno, es placer, el crecimiento, es conocimiento, y es ante todo y siempre, inspiración en estado puro. Viajar es esa sensación de libertad que te conecta con tu yo más salvaje, más suelto. Al menos, eso es lo que simboliza para nosotros, en nuestra conversación, alejada aún de la realidad. Ojalá pronto podamos pisar el suelo de algún avión, y volar hacia nuevos territorios, que nos alimenten. Tanto a nosotros todos, como a nuestros hijos.

Puede que ahora no podamos viajar como antes, no podamos escaparnos a lugares totalmente nuevos. A esos sitios, que duermen en nuestra lista de deseos. Pero, aunque eso sea lo que más alimente a nuestra creatividad, no quita que podamos movernos por nuestros alrededores, con ojos nuevos. Esos ojos que te pones cuando viajas lejos. Compartir la curiosidad que sienten nuestros niños. Ver nuestro barrio, nuestra provincia, nuestro país, con ojos nuevos, despertando poco a poco de este letargo.

Cuando volví a ver el vídeo que te traigo hoy, que guardo en mi carpeta de favoritos, sentí exactamente eso. Franck Pinel, un videógrafo que me apasiona, ha sabido mirar nuestra tierra, en este caso, Cataluña, con esa curiosidad que por qué no, podríamos usar nosotros, en nuestra próxima escapada. Y todo ello, usando para la mayoría de sus tomas, un iphone 4S, y una app llamada hipstamatic. Te recomiendo que te tomes unos minutos y veas este vídeo. A lo mejor te inspira para crear tu propio vídeo familiar la próxima vez que os escapéis por vuestra ciudad. Puedes ver el vídeo aquí.


Besos y abrazos,


Nessi.


Recuerdo de pequeña ver a mi madre darle vida a un montón de arcilla vieja y húmeda, y quedarme observándola viendo cómo giro tras giro, ese montón de tierra cobraba vida de entre sus dedos. Recuerdo ese maravilloso olor, que para mí la representaba. Ese olor a tierra mojada. Recuerdo por momentos como se frustraba.


No siempre lograba esculpir lo que en su mente había imaginado, pero no por ello abandonaba. Al día siguiente volvía y empezaba otra vez de cero. Garabateaba en un papel arrugado y manchado de arcilla seca aquellas ideas nuevas que asomaban por su mente... y lo intentaba de nuevo con las mismas ganas que al principio.


Cuando acababa una pieza, que había estado esculpiendo, puliendo y mimando durante semanas, los ojos le brillaban. Y le gustaba que me sentase a su lado para explicarme lo que escondía cada una de esas curvas. Sin duda eran esculturas repletas de vida, amor e historias.



Gracias a ella me enamoré a muy temprana edad de ese proceso creativo, tan bonito y tedioso a la vez. Del camino que el artista debe recorrer. De esas ideas que inundan la mente cuando estas relajado, de los momentos de euforia y de los momentos de desgaste. Que una parte no puede vivir sin la otra. Que todo debe coexistir bajo el mismo techo, para lograr algo bonito. Gracias a ella aprendí a amar el proceso tanto o más que la pieza final. Y sobretodo confiar que tarde o temprano la frustración dará paso a algo inesperado, a veces casualidad a veces intencionado, pero hermoso, sí, si confías, algo brutalmente hermoso.

Era entonces, cuando aún no me importaba de qué color llevaba los calcetines o si iba peinada o no decentemente. Cuando solamente creaba para satisfacer mi curiosidad, para relajarme. Y también para divertirme. Igual desaparecía durante días escondida bajo blocks, dibujos, pinturas y fotografías... bajo latas, cajas, telas y tijeras, bajo todo aquello que me pudiera servir para representar mis curiosos y creativos pensamientos. Hacia tiempo que no lograba crear así, con tanta ilusión, hasta hace un par de años. Evocando su esencia, últimamente me acuerdo especialmente de ella. Al acabar este vídeo que tan feliz me ha hecho, por todo aquello que representa. El resultado final me gusta, si, mucho, pero lo que me está apasionando más aún, es el proceso. De grabar un centenar de clips, a crear una pieza final hay muchos, muchísimos pasos y decisiones que tomar. Son esos pasos los que me hacen rebosar de alegría, de nervios, de emoción. Pasos que a veces me desquician, y por momentos me frustran. Aguantar y seguir en ese momento es lo que te hace crecer como creativo, como artista. Ese hueco, ese salto, esa pelea interna, también debes saber disfrutarla. Sin todo eso no habría nada. Y sin mi madre, no habría logrado entender algo tan importante. Porque por mucho que te lo cuenten con palabras en un libro, tienes que haberlo vivido para darte realmente cuenta, como todo en general, ¿verdad? 

Nos "vemos" pronto. Un fuerte abrazo, Nessi.

Hasta hace poco, tenía muy claro por qué hago los vídeos que hago. Pero algo pasó que hizo que me cambiase la perspectiva por completo. Un día, durante uno de nuestros viajes, Olivia fue a saludar a una niña sentada junto a su madre, en las primeras filas del avión. Al rato, volvió un poco triste. Nos contó apenada, que el padre de esa niña había abandonado este mundo, y después de un largo silencio, nos miró con los ojos encharcados y nos dijo: mamá, papá , por favor, no borreis nunca nuestros vídeos. Sólo tiene cinco años y ya se ha dado cuenta de la importancia que tienen nuestros vídeos en su vida. Desde que nació, creí tener claro lo que sería importante, pero ahora que sé que mi motivo supera todo lo imaginado, seguiré haciendo vídeos toda mi vida, enfocándome en lo que de verdad les importa a ellas; nosotros y nosotros como familia. Ojalá tuviese estos vídeos con mi madre, para recordarla sin alterarla. Quizá por eso, mi pasión sea tan grande y quiera ahora ayudarte a ti a sentir lo que siento. El vídeo..., el vídeo es magia. La mejor medicina, y nuestra historia en vídeo el mayor legado que le podemos dejar a nuestros seres queridos. ¿Quieres aprender a hacer vídeos conmigo, por tí, pero sobretodo por ellos? No esperes a tener una cámara mejor, ni a tener más tiempo. Empieza con lo que tengas a congelar vuestra propia y maravillosa historia. Aquí y ahora. Y este es mi porqué. La razón por la que nunca dejaré de hacer vídeos. Sinceramente, hace tiempo que me distancia de las redes sociales, de los likes y dejé que mi ego reposara de la necesidad de estar gustando todo el rato. Los vídeos de mi familia, los hago para y por ellos. Y no hay mejor motivo que este.


¿Cual es el tuyo? Gracias por leerme y más aún por ver el vídeo. Un fuerte abrazo y hasta el próximo post.



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